Devisadero de Cariló

El nacimiento de Cariló

Hoy Cariló es uno de los balnearios con más prestigio y pujanza de la Costa Atlántica. No hace mucho tiempo fue un desierto a la orilla del mar. Sus orígenes se remontan al año 1918, cuando Héctor Manuel Guerrero hereda la Estancia Charles. Una fracción de ella pasó a denominarse “Dos Montes”, convirtiéndola en un campo experimental de forestación, con tan sólo 28 años.

Compró plantas en diferentes lugares del país y del mundo, que llegaban por ferrocarril a la estación Juancho, y se ubicaban en el vivero de Charles, a 25 kilómetros de los médanos. Se plantaban de 400.000 a 500.000 especies vegetales por año.

En 1928 la plantación finalmente llega a orilla del mar, luego de luchar contra los temporales de lluvia y viento, combatir las invasiones de hormigas y liebres y sortear la falta de caminos y transporte. Este nuevo paraíso atrajo gran variedad de aves lugareñas que comenzaron a anidar en lo que Don Héctor bautizo como “Cariló”, que significa en lengua indígena “Médano Verde”.

Don Héctor subrayaba que “intentaba modificar la naturaleza sin traicionar sus reglas” y este ideal pasó a las generaciones posteriores. Hoy sigue vigente en todos los desarrollos que impulsa Divisadero de Cariló.

De la forestación a la urbanización

En 1941 comenzó a soñar el loteo residencial. Le pidió al arquitecto Santiago Sanchez Elía un anteproyecto de urbanización que acompañara al paisaje. Así nació la primera etapa de Cariló en una superficie de 600 ha., con sus zonas destinadas a viviendas, comercios, hoteles, deportes, cancha de golf e iglesia. Las parcelas tenían aproximadamente 1.100 m2.

La casa principal conocida como “Divisadero” o “Casa Grande” ubicada sobre la dunas se inauguró en 1948. Don Héctor, en una nota dirigida al Gobernador de la provincia de Buenos Aires resistiendo un proyecto de expropiación, anunciaba su propósito.

“Es la esperanza de mis últimos años brindar ese esfuerzo al país, como ejemplo de la capacidad de la iniciativa privada, dando a mis hijos y descendientes la posibilidad de su continuación y, de serles posible, su mejoramiento, formando en tales lugares un núcleo de población que perpetuará el nombre de mis mayores permitiendo el acceso a todas las posibilidades económicas….
…No defiendo únicamente intereses materiales- que más que míos son de mis descendientes-, sino un principio de equidad y de justicia que cubre la obra del esfuerzo y la dedicación de toda mi vida y de todos aquellos que, como el suscripto, han realizado obras que en definitiva benefician a la comunidad.”

En 1964 se proyectaron doce sectores. En cada uno se trazarían las calles siempre por los bajos, y buscando salvar los mejores árboles. Esta es la razón por la que aparecen algunos trazados irregulares de las calles de Cariló. Para no entorpecer el paisaje, el cableado de energía eléctrica y teléfono se realizó en forma subterránea.

Alrededor de 1970 se completó la apertura de la ruta 11. Hasta ese año se accedía desde Gral. Madariaga por 40 km de tierra. Otra vía alternativa era llegar por la playa vía Pinamar. Antes el viaje desde Buenos Aires demandaba alrededor de 10 horas. Hoy se hace cómodamente en menos de cuatro.

Hoy, como descendientes, tenemos el orgullo y la responsabilidad de continuar esta gran labor comenzada por Don Héctor Manuel Guerrero. Extendemos los límites de la actual urbanización, para facilitarle el acceso a un mayor número de personas a el bosque de Cariló.

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